ARMAND JONCKERS
Un artista belga difícil de clasificar se inspira en el mundo fantástico de un popular videojuego, así como en su interés por la mineralogía, para reinventar la copa Harcourt.
«Los Fragmentos Celestiales son objetos mágicos que se utilizan en el famoso juego World of Warcraft; hay que combinarlos para conseguir 10 ráfagas de cristal celestial».
Escultor, anticuario, mineralogista, decorador: Armand Jonckers desafía cualquier definición, aunque a él le gusta definirse como un «manitas». Hijo de padre belga y madre francesa, Jonckers, que vive en Bruselas, estudió escultura en la Escuela de Bellas Artes de Lausana (Suiza) entre 1957 y 1962.
Tras graduarse, se embarcó en una serie de proyectos creativos: se dedicó al comercio de antigüedades, estudió mineralogía, coleccionó gemas y se dedicó a la decoración de residencias y boutiques, entre las que se encontraban la tienda de ropa Lollipop, dos palacios de Arabia Saudí y el club Le Fashion, uno de los favoritos de la élite parisina. A partir de ahí, comenzó a diseñar muebles, muchos de los cuales reutilizaban objetos y materiales vintage.
Jonckers hace gala de un estilo que algunos han calificado de barroco con un toque de humor. Aunque entre sus obras más codiciadas se encuentran las mesas monumentales y las mesitas de café de los salones de los hoteles, nunca ha realizado una exposición formal en una galería.